HISTORIA

El comienzo de la historia de la familia Pulenta en Argentina se remite al año 1902, cuando el matrimonio compuesto por Ángelo Polenta y su esposa Palma, llega a Buenos Aires. Ese mismo día, el apellido Polenta se transformó en Pulenta. Ángelo y su familia se trasladaron a Mendoza y de allí a San Juan, donde se radicaron en forma definitiva. En 1914 compra su primera parcela y alcanza el sueño de plantar su propia viña.

Uno de los hijos de Ángelo era Augusto, quien nació en 1906. Don Augusto fue un verdadero trabajador de la viña. Y es a él a quien esta bodega debe su nombre, como homenaje a su esfuerzo por lograr un vino auténtico y fiel, que exprese las virtudes del suelo y clima sanjuaninos. Ese logro ganó su lugar de privilegio en el cuadro de honor de los pioneros de la vitivinicultura argentina.

Un siglo después el nieto de Ángelo e hijo de Augusto, Mario, y sus hijos Mario Daniel, María Andrea y María Gabriela, dirigen la Bodega Augusto Pulenta, dando continuidad a una empresa de familia enfocada en la elaboración de vinos de alta calidad. Así, un estilo basado en la tradición familiar, renueva el legado de trabajo, esfuerzo y unión heredado de sus antecesores, y se complementa con el profesionalismo y la inversión tecnológica propia de este tiempo.

BODEGA AUGUSTO PULENTA

En el departamento de San Martín, provincia de San Juan, entre la Cordillera de los Andes y las Sierras del Pie de Palo, comenzó a construirse en 1901 el establecimiento de bodega que hoy atesora en sus anchas paredes de adobe una historia rica en anécdotas y sucesos. Ser uno de los pocos edificios que resistieron los tres terremotos ocurridos desde 1944 la convierte prácticamente en un patrimonio provincial.

En sus inicios, allá por 1901, cuando la zona empezaba a colonizarse, la bodega fue construida en una pequeña superficie, utilizando los materiales tradicionales de San Juan: adobes de tierra y techos de caña y barro.
Sus sótanos están constituidos por pequeñas vasijas de ladrillos sobre cuyos pórticos se erigen otros más. Con el curso de los años, las vasijas originales de ladrillos, que continúan en uso, fueron complementadas con otras, ampliando con ellas el primitivo galpón en dos naves más, de superficies considerablemente mayores.

Esta antigua bodega de propiedad de la familia, que fue transmitiéndose por sucesión entre varias generaciones, fue la base elegida para el desarrollo de la nueva empresa que inician Mario Pulenta junto a sus hijos, transformando el primitivo galpón de bodega de 40.000 litros de capacidad a 2.000.000 litros, y siendo equipado con modernas instalaciones de frío, lagares de acero inoxidable, prensas neumáticas, tanques de acero inoxidable, sistemas automáticos de control de temperatura y otros equipos de vinificación, combinando industrias italiana, francesa, americana y argentina.

UBICACIÓN

La provincia de San Juan, República Argentina, se encuentra ubicada geográficamente entre los 31° y 32° de Latitud Sur.

El fuerte de San Juan es el sol, otorgando largas horas de luz sobre el viñedo. Los períodos solares superan las 3.200 horas al año, en un lapso de 310 días, creando condiciones muy favorables para el desarrollo vegetativo y beneficiando la obtención de una plena madurez en la totalidad de las variedades cultivadas.

Las temperaturas son templadas-cálidas, de gran estabilidad y amplitud térmica (la temperatura media anual es de 17°C, con variaciones entre el día y la noche). Las precipitaciones son escasas (90 milímetros al año), con veranos secos, lo cual se refleja en el excelente nivel de sanidad de la vid y los racimos. Los vientos son generalmente suaves, otorgando una excelente ventilación del viñedo y asegurando una sanidad casi única de las uvas, que prácticamente no necesitan tratamientos sanitarios como en otras regiones. En primavera sopla el Zonda Sanjuanino, viento seco y caliente que identifica a la zona.